Al momento de leer el titulo del comentario me pongo frio al ver en estos tiempos que la diversidad ya no recae sobre un sector atomizado del aula si no que ahora la gran diversificación de personalidades, gustos y prioridades- no debemos olvidar los distintos niveles de aprendizaje y los estados socioeconómicos que estos puedan sufrir-, es tan variado como la cantidad de alumnos en la clase.
Para esto debemos darnos cuenta que enseñar personalmente, fijándonos en las características personales de cada alumno y potenciando su conocimiento se vuelve una tarea agobiante y desastrosa al saber que tenemos alrededor de 45 alumnos por sala de clases, y la realidad nos indica que es casi inútil. Queriendo escapar del problema tratamos de hacer clases en neutro como si los alumnos fueran papeles en blanco donde hubiera que escribir los destinos de sus vidas.
Entonces nos preguntamos ¿Qué hacer? ¿Cómo educar?, es ahí donde nace la capacidad de tolerancia del maestro es cual no debería incurrir en las diferencias de los estudiantes si no mas bien en sus similitudes en las ansias de aprender y en nuestras falencias educativas donde muchas veces no sabemos como enseñar para que ese alumno en particular pueda aprender .
Las posibles soluciones que se pueden realizar en le aula potenciar el aprendizaje cooperativo y tratar de reforzar en le profesor el tacto mas cercano con le grupo, interesarse no tanto por solo hacer una buena clase si por los alumnos como personar que piensan y sienten.
La flexibilidad curricular a la hora de enseñar también es un punto importante pues debemos amoldar el curriculum a la clase de la cual estamos siendo guía, i no ser entes automatizadores de futuros, creo en fin que la cercanía para con los estudiantes es la mejor opción así la integración se lograría mas afondo, que es una de las tantas metas a conseguir.
“La idea de un aula que estuviese compuesta por alumnos con características más o menos homogéneas, es un proyecto irrealizable.” Javier Tuñas. Coordinador de Oposiciones de Centro de Estudios Adams (28/01/2008).
Por: Mauricio Rosales Hernández